UNA GRAN EMPRESA ARGENTINA
Ya lleva 76 años en Villa Martelli, donde Ítalo Cignola comenzó a fabricar el primer motor argentino para ascensores. Hoy Sicem S.R.L. está a cargo de sus dos hijos, Adriana y Sergio Cignola. La producción de componentes y ascensores completos se han agregado a ese primer motor que sigue latiendo firme en sus entrañas.
Sí, porque a pesar de los hermosos ascensores hidráulicos y eléctricos que fabrican a pedido, de la completísima línea de elementos de seguridad y repuestos de ascensor, que fabrican y venden, Sicem sigue siendo el lugar donde se siguen fabricando motores, y donde se los arregla.

Frente de la firma: más de 70 años fabricando todo para el ascensor.
Hacía un tiempo que no visitábamos la empresa y la encontramos con una bonita recepción donde aguardaba Adriana para darnos la bienvenida y guiarnos hasta la oficina donde nos esperaba Sergio. Nunca falta en esa empresa el toque familiar de las Pymes argentinas donde la épica de los inmigrantes autodidactas que construyeron este país quedó inmortalizada en las fotos en blanco y negro que los recuerdan con cariño. También las grandes y robustas máquinas que descansan con todo derecho después de arduas campañas nos retrotraen a épocas memorables de la industria nacional. Todo es orden y pulcritud en esa gran planta de Villa Martelli donde se fabrican limitadores de velocidad, motores de todo tipo y ascensores y montacargas y monta coches.
Mientras sacamos fotos y hablamos con los operarios, Adriana nos cuenta que siguen vendiendo todos los repuestos necesarios para el ascensor y que sus ascensores se pueden ver en una landing page donde los arquitectos, constructores e instaladores pueden consultar y pedir presupuestos.

Sergio Cignola: toda una vida al servicio
de la fabricación y la reparación.
“A pesar de la escasa construcción, seguimos manteniendo un buen nivel de producción porque somos muy conocidos. Preferimos toda la vida seguir fabricando que importar, porque de esa manera mantenemos el trabajo de nuestros empleados y además, al fabricar una gran cantidad de elementos de seguridad y dedicarnos por otra parte a la reparación de motores, máquinas y todo tipo de artefacto relacionado con el ascensor, el trabajo se mantiene muy activo. Pero no descartamos importar si algún cliente lo requiere”.
De hecho, Adriana, que viaja cada dos años a la Feria Interlift para sondear las novedades del mercado y los cambios de tendencia, decidió comenzar a importar las máquinas Italianas GEM de las cuales Sicem es representante para todo el país con opción a toda Latinoamérica.
Viajamos en el tradicional montacargas de la firma absolutamente renovado tanto en su estética, una cabina ploteada con hermosas fotos de Buenos Aires, como en su maquinaria nueva con frecuencia variable. Ambos, el montacargas y el ascensor hidráulico de la entrada son dos excelentes muestras para que los clientes conozcan la calidad del producto y lo vean funcionar.

Ascensor hidráulico de última generación, uno de los tantos que fabrica Sicem por encargo.
En la oficina de Sergio
Sergio estudió en la Escuela Técnica Nº 28 “República Francesa“ que en ese entonces ofrecía la mejor formación a los técnicos electrónicos ya que, esponsoreada por el gobierno de Francia contaba con el mejor equipamiento técnico para esa especialidad. Al terminar estudió Ingeniería electrónica en la Universidad de Buenos Aires, hasta tercer año, en que se vio obligado a abandonar la carrera por el fallecimiento de su padre. Sergio siempre fue un activo miembro de la C.A.A. y también de C.A.F.A.C., ha dados cursos y se mantiene actualizado en su especialidad.
Toda esa formación se nota en el trabajo de Sicem, especializado en hacer lo que ya nadie hace, pero todavía necesario. En la oficina que él ocupa, estaba antes el taller donde siete operarios fabricaban 50 motores por mes, un récord industrial que terminó cuando se dejaron de fabricar motores eléctricos porque las máquinas ya traen incorporado un pequeño motor más económico.

Un rincón de la planta fabril donde conviven máquinas antiguas con otras de última generación.
No obstante, los motores han vuelto a tener una importante demanda. Muchos conservadores prefieren arreglar o comprar un nuevo motor Sicem antes de adquirir una máquina nueva. De todos modos esos motores necesitan arreglo y en Sicem se arregla y se bobina cualquier marca de motor, tal es su expertisse en el tema.
“Seguimos haciendo motores para lo que son recambio de repuestos cuando se rompen, o los famosos cambios de CC por CA que utilizan las viejas máquinas Otis o Schindler que andan muy bien y son enormes. En esos casos fabricamos el motor a medida, para los casos en que se casa el de continua y se hace uno justo para que encaje en la máquina. Un trabajo artesanal en lo que somos únicos, nadie más lo hace, agrega Sergio”.
En otra sección de ese mismo piso se hace también el bobinado y las reparaciones de motores y bombas.
Los ascensores
“Nosotros fabricamos ascensores eléctricos e hidráulicos completos. Tenemos todo para hacerlo. Somos importadores de guías. La herrería de obra adentro lo hacemos nosotros. Fabricamos los bastidores, los limitadores de velocidad, las pesas, todos los perfiles divisorios, grapas, caballetes, las bases de las máquinas; no hacemos lo que no tiene sentido hacer. Instalamos las puertas de Wittur, los controles de Automac, en la parte hidráulica la central y el pistón. Habrán visto a la entrada los cajones de las máquinas GEM, que son las que usamos hace un tiempo”.
Al importar una máquina y sus repuestos, el compromiso de Sicem es el servicio de post venta. Se hacen cargo de cualquier problema que tenga y la pueden reparar porque tienen los repuestos y la capacidad para hacerlo. Eso evita el problema de tener que hablar con el fabricante cuando una máquina deja de funcionar.
Reparación y venta
La reparación integral es el fuerte y la tradición de Sicem.
“En toda época del país, buena o mala, funcionaron las reparaciones de Sicem, Hacemos reparaciones de cualquier tipo y color de máquina. Acá la gente viene para que le arreglemos los motores integralmente: le cambiamos los ejes, los bujes, le reparamos la jaula, lo balanceamos, lo bobinamos, lo probamos y los ensayamos. Y también le reparamos las máquinas; si pierden aceite le cambiamos los bujes, los o- rings, nosotros hacemos reparaciones integrales.
Con respecto a la venta como siempre vendemos los componentes de ascensores: las guías y máquinas, grampas, contrapesos, cables comando, cables de acero, limitadores de velocidad, y muchas otras cosas.”

La nueva recepción: luminosa y cómoda para los clientes de Sicem.
Representaciones
Fueron los primeros distribuidores del cable de IPH y lo siguen siendo.
Fueron los primeros en importar guías para ascensores de Brasil, cuando las grandes empresas como La Cantábrica y Bonelli cerraron.
Representan en el país a las máquinas GEM, como dijimos antes.
Todas esas representaciones se logran cuando una empresa es seria, idónea y capaz de sostener un buen servicio post venta.
Son 76 años que acreditan una trayectoria intachable la que les ha abierto la confianza de todos sus representados.
El futuro
Adriana y Sergio coinciden en que el futuro traerá los cambios que vienen de la mano de la IA aplicada a los ascensores. El mantenimiento va a ser a distancia, lo va a manejar una persona en la oficina, quien va a tener el reporte de todo lo que les pasa. La perspectiva es que los ascensores se auto controlen, manden la información a un empleado munido de una computadora que le va a indicar lo que tiene que hacer para autorregularse. “Cuando llegues, el ascensor te va a conocer, te va a saludar y te va a llevar a tu casa. Ya va a saber dónde vivís” augura Sergio con humor.

Un operario fotografiado por la hija de Adriana Cignola.
El motor, siempre el motor
En todos estos años, Sicem no solo produjo motores de ascensor. En los años ‘80 el trabajo de la industria del transporte vertical bajó mucho. En ese momento, en que se puso de moda “el compre nacional” la empresa hizo muchos trabajos para la extracción de petróleo para YPF y otras petroleras, fabricando grandes motores de hasta 100 caballos. También fabricaron motores para el tratamiento de aguas residuales en la Provincia de Buenos Aires. Fueron muchos motores, muy especiales, para los cuáles no había otro fabricante nacional. En una oportunidad los llamaron para resolver una situación de emergencia en el Hospital Italiano. La sala de neonatología, donde estaban las incubadoras con los bebés, requería el arreglo de sus motores. Don Ítalo Cignola no lo pensó dos veces y partió raudo, para lograr solucionar la urgencia con gran eficacia. Por esa acción recibió el título de Cavaliere de parte de la Comunidad Italiana.
Durante el primer mes del 2001, el teléfono dejó de sonar durante un mes. El silencio era total. Pero surgió una gran posibilidad con una empresa naviera y hacia ahí marcharon los empleados de Sicem para desarmar motores de barcos para pesca de calamar. Con ese trabajo se mantuvieron hasta que la situación mejoró y las cosas fueron volviendo a su cauce.
Sergio Cignola: “El nivel de trabajo que hubo en los ‘70 no volvió nunca más, hubo récord de la construcción y lo hicimos con productos nuestros porque no entraba nada de afuera”
Adriana Cignola: “La empresa está fuerte. Estamos orgullosos de haber atravesado todas las crisis de este país y aún estar trabajando como lo hacemos”

