Luz roja: La seguridad está en riesgo

A raíz de la alarma que el proyecto de baja de expensas -aún no formalizado- del Gobierno de la Ciudad produjo en el sector empresario de la Industria del Transporte Vertical, algunos de sus más conspicuos representantes realizaron el pasado miércoles 20 de marzo una conferencia de prensa para expresar su rechazo al mismo y dar las explicaciones del caso con el objeto de aclarar el tema y cooperar con el Gobierno para que evite una medida que los entendidos consideran peligrosa, desacertada e innecesaria.

 

Estuvieron presentes por las instituciones de la industria, Fernando Suárez, Presidente de FACARA (Federación de Asociaciones y Cámaras de Ascensores de la República Argentina); del Técnico Eduardo Padulo, presidente de la CECAF (Cámara Empresaria de Conservadores de Ascensores y Afines); el Ing. Norberto Rinaldi miembro de AIEA
y del Comité Permanente de Seguridad; Andrés Pozzo, miembro de CECAF, el Ing. Roberto Espoille de la CAA (Cámara de Ascensores y Afines) y el Ing. Santiago Tentori, de CAFAC (Cámara Argentina de Fabricantes de Ascensores y sus Componentes).

Periodistas de la Agencia Noticiosa Télam, de otros medios noticiosos y de Revista del Ascensor, convocados para la ocasión estuvieron presentes para dar testimonio de las declaraciones.

Fernando Suárez, presidente de la FACARA, sostuvo que la Federación que agrupa a todas las Cámaras de Ascensores del país, y especialmente la CECAF y la CAA, que agrupan a las empresas conservadoras de la Ciudad, están seriamente preocupadas por la forma en que se piensa instrumentar desde el Gobierno de la Ciudad de Buenos
Aires la baja de los valores de las expensas que, por ahora, es sólo un proyecto. “Justamente se piensa en hacer todo lo contrario de lo que se viene propugnando desde hace muchísimos años, cuando se promulgó en 1996 la Ordenanza 49.308 de Conservación de los Medios de Transporte Vertical”, declaró.

La propuesta del Gobierno porteño de bajar la frecuencia de controles y que estos se realicen cada tres meses en lugar de cada mes, es considerada por la FACARA como riesgosa y contraria al espíritu de la Ordenanza y el progreso y la seguridad que son tendencia mundial de todas las industrias en general.

La entidad, a través de sus Cámaras Empresarias y a través del Comité de Seguridad, realiza constante capacitación y educación tanto para su propio personal como para el público usuario a través de los medios específicos y de los medios en general. También realiza la Campaña Capitán Zero que es todo un éxito de la Cámara de Mar del Plata, que año tras año educa a los niños en edad escolar en el uso del ascensor. La Federación también ha trabajado arduamente en la elaboración y presentación de un Proyecto de Ley Nacional del Transporte Vertical que aún espera su sanción.

Andrés Pozzo (CECAF): “Reducir controles afecta directamente al usuario en su seguridad”

El control mínimo es mensual, y eso está establecido a nivel mundial. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires propone controlar más asiduamente los ascensores de los edificios más viejos y espaciar el control en los nuevos. Hay controles que se los debe hacer siempre sin importar la antigüedad del ascensor y hay que hacerlo al menos,
mensualmente, si no más seguido. Se trata de las puertas que, aunque sean nuevas, se pueden ver afectadas por causas exógenas, la limpieza de los fosos que, de no ser frecuente, puede acarrear incendios. Por lo tanto aumentar el espacio de tiempo de los controles no sólo es riesgoso porque no se controlan elementos que exigen un control asiduo, sino que afectan la responsabilidad del conservador que se hace responsable por lo que se hace mensualmente, pero que no puede poner en juego su profesionalismo si estos controles se extienden en el tiempo.

“Nosotros no fuimos consultados por el proyecto, sino que una vez con el proyecto nos consultaron por especificaciones técnicas y en ese momento dejamos sentada nuestra posición contraria a esta medida”, agrega Pozzo.

 

Ernesto Espoille (Cámara de Ascensores y Afines): Normalmente la frecuencia y las rutinas del mantenimiento y las que deben efectuarse en el ascensor las sugiere el fabricante, porque es él el que conoce el producto. No la define un funcionario del Gobierno. Por otro lado, hay rutinas de mantenimiento y rutinas de control. Para las de mantenimiento, ya lo ha dicho Andrés Pozzo: no puede pasar más de un mes y además las define el fabricante, como ya dijimos. Las rutinas de control que piensan alargarlas a 3 meses, impactan en las expensas en alrededor de 0,80 centavos por día por departamento, es decir se trata de un ahorro de $ 400 pesos por mes para todo el edificio. El mayor gasto en las expensas no es el servicio de mantenimiento, el servicio de mantenimiento impacta en menos del 1%, es decir que la reducción es de décimas del porcentual, lo cual es ridículo. Por el objetivo que están buscando y el impacto negativo en que va a redundar afectar la seguridad por un ahorro de 80 centavos
por día en el presupuesto de una familia no tiene sentido”.
Los expositores confirmaron que por ahora no tomarán ningún tipo de medidas porque aún no se ha publicado ninguna normativa, pero aseguran que no se van a hacer responsables de algo así.

 

FRECUENCIA DEL MANTENIMIENTO

 

Andrés Pozzo comenta algo que no todos los usuarios saben y es que el ascensor hace en todo el país un promedio de 48 millones de viajes por día, es el segundo medio de transporte después del automóvil, y éste último tiene su VTV. El ascensor lo maneja cada persona que sube, no como sucede con el auto que es manejado por una o dos personas, y por eso cada usuario es pasible de sufrir un accidente si el equipo no funciona con seguridad. La única forma de seguridad es mediante los controles. La periodicidad de los controles tiene que ver con lo que dicta el fabricante.
Entonces, como hay diferentes fabricantes, y en este caso la ciudad de Buenos Aires tiene una heterogeneidad de tecnologías con un parque promedio mayor a 40 años, se hace necesario hacer un promedio de cuál es el mantenimiento medio. Ese tiempo de mantenimiento está estipulado en 30 días porque además eso es considerado así mundialmente, por más que en otros países del mundo existen sistemas mucho más exigentes que el nuestro, porque acá se exige una empresa de mantenimiento y una inspección, cuando en otros países se exige que esos equipos estén certificados y controlados por empresas certificadoras. No estamos hablando de llegar a ese punto
que sería ideal, pero sí de esto que es lo mínimo que tenemos para asegurar que la gente viaje segura.

El Ing. Espoille aclara que uno de los argumentos con los que estaban contando en el Gobierno de la Ciudad, para extender los controles, era la antigüedad de los equipos. Eso se basa en una falacia, asegura el entendido, que es creer que un ascensor nuevo es seguro per se. Pero esto no es así porque el ascensor nuevo no tiene ninguna inspección. Mientras no se asegure que la instalación nueva es segura, es falaz ese argumento. No hay ningún momento en que se establezca que una instalación nueva está inspeccionada para asegurar que, a partir de ese momento, es segura y por eso comienza su servicio; eso no existe aún hoy en la ciudad de Buenos Aires, aunque se comentaba que pronto se pondría en vigencia.

 

El Ing. Norberto Rinaldi, ex funcionario municipal en el área de ascensores con una larga trayectoria en la industria, profesional de larga experiencia municipal en el área de ascensores, que formó parte del equipo que dictó la Ordenanza de Ascensores en 1996, es miembro del Comité Permanente de Seguridad y coincide totalmente en que
la medida no tiene asidero por el riesgo y el escasísimo ahorro que conlleva.

Eduardo Padulo (presidente de CECAF y miembro del Comité de Seguridad): comentó “nos llama la atención que se esté trabajando con un proyecto sin saber en base a qué. No creemos que sea conveniente que se hable de espaciar los controles y no sabemos sobre qué base de accidentología se maneja el gobierno. Nosotros con el
Comité Permanente de Seguridad nos manejamos con estadísticas propias, porque no hay estadísticas. La que ha brindado la Superintendencia de Bomberos de la Policía, revela que hubo 20 accidentes declarados en los Juzgados en 2017, pero pudieron ser más, y de esos, 6 fueron fatales. Y eso, con el mantenimiento mensual. Desde que se
comenzó el control exigido por la Ordenanza 49.308 los accidentes marcaban una creciente disminución. Esta medida, de extender el plazo para el control lo vemos peligroso para el usuario”.

Periodistas de otros medios sugirieron si era posible bajar los precios de los abonos. La respuesta llegó clara y contundente: los precios del abono están desregulados y hay libre competencia con un abanico de precios que fluctúa entre los 1.000 y los 10.000 pesos según sea la complejidad tecnológica de los equipos y la cantidad de  pisos del edificio. De todos modos la CECAF presenta anualmente una sugerencia de precios donde se toman en cuenta todos los ítems obligatorios y necesarios para cumplir con la actividad y con la norma. Quién se aleja de esos precios y presenta rebajas llamativas seguramente estaría incumpliendo algunas de las obligaciones que redundan en la tranquilidad y seguridad de los usuarios.

Y volviendo al tema seguridad, que es el foco de la cuestión, el presidente de FACARA explicitó que a diferencia de la Ciudad de Buenos Aires donde se quiere tomar una medida que atenta contra la seguridad de usuario, hay muchas provincias cuyas Cámaras están asociadas a la FACARA, en las que ya se exige un cambio obligatorio de control, actualización de las puertas a las nuevas normativas y una serie de cambios para ir mejorando esa seguridad, algo que se contradice con la propuesta en discusión. Justamente en ciudades como Mar del Plata, Córdoba, La Plata, Rosario, Mendoza y otras, la rutina de controles es mensual, con el agravante de que Buenos Aires además no tiene normativa de adecuación, es decir, nadie está obligado a adecuar las instalaciones antiguas.

Al promediar la conferencia de prensa, el presidente de FACARA, quiso dejar bien en claro que la idea de los que conforman esta actividad es no confrontar con el Gobierno de la Ciudad sino ayudar a que se tomen las mejores decisiones.