Las puertas Mamut: certificadas, y ahora con entrega inmediata

By 17 mayo, 2017Reportajes

Calidad, servicio y financiación son los tres pilares sobre los que la tradicional fábrica de puertas se relanza con una forma de comercialización que permite un stock permanente de 1.500 puertas, listas para ser retiradas cuando el cliente lo decida

Con la incorporación de Mariano Mizzau, hijo de Don Alejandro, titular de Mizzau S.A, la empresa aceleró los tiempos de fabricación y entrega. Un enorme esfuerzo económico les permitió llegar hoy a entregar 1.200 unidades mensuales. Quien llame por teléfono se sorprenderá cuando le digan que puede pasar ese mismo día a retirar la cantidad de puertas que necesite con un pago financiado.
 
Con un “know-how” que comienza hace casi 90 años con su padre, un artista del hierro forjado dedicado a realizar rejas que aún hoy adornan las puertas, las balaustradas y los ascensores de innumerables residencias bonaerenses y porteñas, los Mizzau se dedicaron siempre a los metales, pasando de la herrería artística a la fabricación de aberturas para puertas y ventanas de excelente calidad, y luego, finalmente, a las puertas y operadores de ascensores que hoy compiten con una importante participación en el mercado interno.
 
“Hasta hace dos años nosotros fabricábamos las puertas que vendíamos, a demanda -aclara Don Alejandro. Recibíamos la orden de compra y nos poníamos a trabajar. Pero yo notaba que el servicio era una pata que le faltaba a todo esto. Entonces, ¿qué se hizo?, se hizo una gran producción, un gran stock, que requirió un gran esfuerzo, personal y económico. Esto se le debe todo a Mariano, mi hijo, técnico mecánico y Lic. en Marketing, presidente de la empresa, que se ocupa de lo que es la comercialización, de la compra de materia prima y la venta del producto terminado. Yo me sigo encargando de la fabricación y la matricería. Esta modalidad trajo un enorme beneficio a nivel estratégico y hemos ganado competitividad”.
La empresa fabrica la puerta de piso que comprende el mecanismo para puerta de piso, el operador para la cabina y una gran variedad de combinaciones de hojas de puerta con apertura central, lateral, con medidas estándar o especiales. El operador tiene una versión electrónica y una electromecánica.
 
Visitamos la planta fabril donde algunos días se almacenan hasta 220 toneladas de chapa de hierro para fabricar el mecanismo y los operadores y parte de las hojas que luego se revisten en acero inoxidable. Mizzau tiene la cuota de Siderar, el único fabricante del país que exige pago al contado, lo cual no obsta para que sus puertas puedan ser adquiridas con financiación por parte del instalador, una proeza económica que es posible gracias a una excelente administración de la empresa. “En la actualidad consumimos unas 17 toneladas mensuales“ comenta Don Alejandro mientras nos muestra las modernas plegadoras y punzonadoras de la fábrica.” Yo ahora hago un trabajo que a la tarde se va. Antes era un proceso de fabricación que duraba 30, 45 y hasta 60 días. Hoy el cliente no tiene que esperar. Y sigue pagando con financiación. Fue un cambio de 180° en la comercialización”.
 
NUEVO DEPOSITO
 
Un nuevo depósito desde hace menos de un año, que forma parte de la política comercial implementada por Mariano Mizzau, nos sorprende con una cantidad apabullante de puertas, ubicadas en perfecto orden y con una gran prolijidad. “Acá hay 1.500 mecanismos, 1.500 puertas que esperan a los clientes. Nadie nos cree cuando llaman y les ofrecemos que vengan a buscar sus puertas esa misma tarde, se sorprenden muchísimo cuando llegan acá. El otro día vendimos 200 puertas. Cuándo les dijimos que las podían venir a buscar ya, se quedaron azorados”.
 
“Acá todo el mundo trajo lo que es estándar –continúa explicando Mizzau-, puertas de 70, 80 ó 90 cm. Cuando hay algo especial no hay quien lo fabrique ni quién lo traiga al país. Nosotros lo hacemos. En este momento hay 30 ó 40 especiales en fabricación de 3 hojas, de 4 hojas, estamos haciendo puertas de 3 y 4 metros”. En su afán de crear soluciones, este inventor nato diseñó hace 20 años, algo que no existía: una exclusiva guía de medidas para el proyectista según los tipos de puerta y las medidas del vano, tomando en cuenta tanto el ancho como el alto de la abertura.
 
CERTIFICACIÓN
 
Mizzau S.A. certificó la cerradura y su traba mecánica que es donde engancha la puerta de piso y que consta de una parte eléctrica y una mecánica. Don Alejandro, un hombre que no se arredra frente a nada, contó a Revista del Ascensor como fue el proceso.
 
“Cuando llegó el tema de la certificación, me pareció muy bien y yo lo aplaudí. Cuando llegaron las fechas de vencimiento en el 2015, comencé a preparar por mi cuenta un dispositivo que llevé al INTI pero no sirvió, porque para cumplir con los 60 ciclos por minuto que exige el ensayo, el recorrido que hacía el operador era muy largo, así que lo redujimos. Eso se hizo, no hubo problemas, y el operador se probó con 1.100.000 aperturas. El contador, el dispositivo, el regulador, la manivela, todo lo preparamos nosotros. Nos tocó un mal momento que coincidió con el cambio de gobierno. La certificación llevó 4 meses en los que hicimos el dispositivo, lo probamos,lo corregimos y luego ensayamos el operador de puerta. Llevé mi gente que colaboró en todo. Si se rompía algo me llamaban para preguntarme y yo me acercaba al departamento de Mecánica. El INTI aportó la corriente ,el personal técnico y el know how.
 
Con respecto a la protección de la industria nacional, Alejandro Mizzau expresó su pensamiento al respecto cuando afirmó que “CAFAC se fundó para nuestra protección, nosotros somos fabricantes de nuestro país, con elementos de acá y queremos que no nos perjudique lo importado. En esa industria nacional siempre estuvo Mizzau. La Secretaría de la Producción y Lealtad Comercial han mantenido la vigencia de la certificación argentina para los productos extranjeros, como forma de proteger la industria nacional y para asegurar su perfecto funcionamiento de acuerdo con los criterios argentinos. Yo con la puerta automática tengo muchísimo trabajo en este momento. Debemos seguir protegiendo la buena industria nacional. Para eso soy de la idea de que lo argentino tiene que tener el mejor nivel de fabricación y productos certificados para competir en la Argentina y en el resto del mundo.

 

“Yo sólo sé fabricar cosas buenas para mis semejantes”

Desde 1929, los Mizzau han forjado el hierro para distintos usos. El fundador de la dinastía, Don Rosalio, el papá de Don Alejandro, nacido en la región del Véneto, ya trabajaba en Italia como un verdadero artista, donde fabricaba carruajes. Al llegar a la Argentina, con ingenio y su impronta, inventó objetos como una cocina económica, con la cual, además de cocinar, calentaban el agua de toda la casa. Don Alejandro aprendió de él ese trabajo de Vulcano, al lado del fuego abrasador; y cuando la herrería artística cayó en desuso, comenzaron a fabricar carpintería metálica de excelente calidad, que forma parte de viviendas ubicadas en las zonas más elegantes de Buenos Aires. “Trabajamos muchos años haciendo carpintería de primera, un invento alemán que nosotros implementamos. Sobre la Av. Del Libertador frente al Hipódromo, hay 17 edificios equipados por nosotros”.
 
Cuando la chapa barata se hizo moneda corriente y perdieron el interés en fabricar cosas que no eran de su gusto, ya que la solidez y la belleza marcaron la calidad de los trabajos de los Mizzau, la empresa se volcó a la fabricación de puertas para ascensor. “Yo no me dediqué más a la herrería porque no me gusta hacer las cosas mal, cosas ordinarias no hago. Entonces incursioné en algo que me interesaba desde siempre y fue el ascensor. Como gran parte del ascensor es de herrería, dejamos la máquina y la parte eléctrica que no es lo nuestro, y nos abocamos a la cabina y las puertas. Hemos fabricado todo tipo de puertas, desde las clásicas pantográficas conocidas como “puerta tijera”, las de tablillas que aún fabricamos para los edificios que no admiten las automáticas, y nos convertimos en líderes en la fabricación de puertas automáticas de frecuencia variable y electromecánicas, de todos los tamaños y las formas. Al comienzo, como siempre, las hacíamos sobredimensionadas. Eran una fortaleza inexpugnable. Con el tiempo las hicimos más ligeras y hoy tenemos una excelente puerta que afortunadamente es muy demandada”.
 
Hicieron falta muchos años de preparación y de estudio, ya que además de su herencia, Don Alejandro Mizzau es un egresado de la escuela técnica Otto Krausse. No hay tarea que le resulte imposible, ni secreto de fabricación que no pueda dilucidar. Como diseñador e inventor es un hombre sumamente prolífico que hasta ha diseñado recientemente un artefacto para envolver los operadores en celofán para darles mayor protección y seguridad. Hasta allí llega su eficiencia.
Mizzau S.A., el lugar donde conviven la sabiduría artesanal y la exactitud de la tecnología.