CÓNDOR, AL SERVICIO DEL ASCENSORISTA

By 19 octubre, 2017Reportajes

Cóndor, al servicio del ascensorista

 Nora Kamiñetzky

Con la reactivación de la construcción, Ascensores Cóndor no sólo aumenta su asesoramiento y su venta en todo el país, también se reconvierte constantemente con nuevos productos y propuestas atractivas para los ascensoristas. La Certificación, la creatividad y la competitividad están a la orden del día.

 

Los nuevos créditos hipotecarios han sido un factor que tiene mucha influencia en la construcción de nuevas viviendas y eso despierta un gran optimismo en los directivos de la Compañía, que reciben constantemente pedidos de asesoramiento para nuevos proyectos.

 

El crecimiento del campo hace que el 2017 y los años que siguen se presenten muy auspiciosos para Ascensores Cóndor, cuya producción va en un 50% al interior de la Argentina. Misiones, Neuquén -donde tienen  mucho movimiento en varios grandes edificios de más de 15 pisos-,  Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia, Tucumán son provincias y ciudades donde los kits de ascensores Cóndor han tenido un crecimiento exponencial en su venta, y representan un gran porcentaje del mercado del ascensor.

 

Los cambios que se notan en Cóndor, si bien están influenciados por un cambio de la realidad económica, tienen mucho que ver con cambios internos, de organización, con formas de trabajo y con un proyecto organizado de medidas que benefician enormemente a la empresa.

 

Pero primero hablemos de la calidad de los productos.

 

CERTIFICACIÓN ISO

 

Hace 3 meses y medio Cóndor gestionó y obtuvo la Certificación de la ISO 9000 que consiste en una serie de normas inherentes a la calidad y a la administración continua de la calidad, que se aplica en las organizaciones, cualquiera sea su naturaleza, que están dedicadas a la producción de bienes y de servicios. Santiago Sol, Jefe de Fabricación en Cóndor, fue responsable de esta certificación y nos explicó que “la Certificación se realiza sobre el proceso que es un flujo que se inicia con la compra de los insumos, venta, la parte comercial, cómo se lleva a cabo la parte documental, la fabricación, el despacho hasta la satisfacción del cliente. Se analizan todas las áreas con minuciosidad. Santiago nos da un ejemplo muy interesante para comprender la precisión que deben tener los procesos: ¿qué cinta métrica usamos para cortar la chapa? Si dos operarios usan cintas de dos marcas diferentes se corre el riesgo de que haya una diferencia; si hay un error ¿qué se hace con él?, ¿queda documentado?, ¿cómo queda documentado?, ¿adónde va el material?,¿se reprocesa?, ¿se reutiliza? El proceso duró un año y 5 meses hasta obtener la Certificación y un poco después el Certificado con el logo. Pero ya antes de ponernos a trabajar en la Norma habíamos comenzado un trabajo de mejora constante para llegar a lograrlo. Empezamos con orden y limpieza y con cosas que por ahí no se ven, como la restructuración de los puestos de trabajo, el análisis para el aprovechamiento de los materiales y que hubiera un buen flujo de los mismo para que no  hubieran tiempos muertos que producen aumento de costos, desprolijidad y otros inconvenientes. Todo eso colaboró en la mejora de la imagen de la empresa.

 

Cuando logramos el orden y la prolijidad nos pusimos a trabajar para lograr las Normas ISO. Para ello tuvimos que adecuar mucha documentación, pasamos varias auditorías, y hemos logrado la certificación inicial: la ISO 9001/2008, la inicial. De todos modos la Norma es el piso, no el techo.

 

“El año que viene vamos a obtener la 2014 y seguiremos optimizándonos”, concluye Santiago.

 

Mejorando la competitividad

 

En el mientras tanto, y antes de que saliera la Certificación, se cambiaron muchos productos, no sólo por la norma, sino por la ecuación de mejorar costos, calidades, procesos, se rediseñaron las cabinas y la forma de fabricarlas, se crearon nuevos modelos y se estandarizaron muchos procesos. También se cambiaron diferentes diseños de rampas, portones, ascensores, hay un sinfín de trabajos que se hicieron para avanzar, ser competitivos, tener una buena calidad. Por otro lado han incursionado en productos pesados con los que antes no ingresaban, tales como montacargas de alta capacidad. Están proveyendo a empresas muy grandes que consumen este tipo de productos, como Cargill, Coto, La Anónima, entre otros.

 

A raíz de este proceso de mejoría y competitividad se hicieron estadísticas mediante el envío a los representantes de Cóndor en todo el país de consultas sobre el producto, la calidad, el tiempo de entrega, cómo fue el montaje. Y quedaron muy satisfechos porque el producto los deja muy conformes.

 

Además, y en cumplimiento de la Resolución 897, se han certificado las puertas de cabina F60 ignífugas, los mecanismos de puertas Fermator, de los cuales son importadores directos. Los reguladores de velocidad ya han sido certificados por sus fabricantes y próximamente certificarán la caja de cuña o caja de paracaídas de acero en el INTI, utilizando un centro de mecanizado flamante, que ha llegado a la fábrica recientemente.

 

De lo clásico a lo moderno

 

Juan Luis Sánchez, CEO de Ascensores Cóndor, segunda generación de esta fábrica de ascensores líder de Argentina, con casi 50 años en el mercado, nos comenta que: “Ascensores Cóndor tuvo una forma de producir que quizás no estaba enfocada a la optimización del producto sino a la idea de que mientras “más pesado era mejor”, todo se sobredimensionaba. Se hizo un trabajo muy minucioso de lo que es la mayoría de los componentes en nuestro departamento de ingeniería, que dio como resultado un producto que se puede armar mejor, con más rapidez en la obra para el montajista. Se han bajado kilos, se han optimizados los procesos lo cual implica menos horas máquina e incidencia de mano de obra.

 

Notamos que el producto se está aceptando mucho, aunque hoy influya la variable precio, que manda en muchos aspectos. Sin embargo, nosotros lo vemos en nuestros representantes en el interior y también en Capital, que tenemos la posibilidad de venderle a ascensoristas un kit completo que les simplifica el trabajo y le soluciona los problemas, haciéndoles ahorrar tiempo y esfuerzo”.

 

El Kit para el ascensorista: un cambio de política empresaria

 

“Nosotros fuimos evolucionando en muchos aspectos – continúa Sánchez-: la certificación de calidad es una, los procesos en el producto para tener algo más liviano, más óptimo, con menos incidencia de mano de obra y habiendo incorporando tecnología. Notamos que era muy importante el hecho de poder concentrarnos en el kit, porque hay instaladores a los que se le complica tener todo un andamiaje gigante para comprar una máquina, un control de maniobra, pedir las puertas, y que además se han dado cuenta que era una pérdida de tiempo para ellos dedicarle tantas horas hombre y luego obtener un resultado que no es el que ellos pretendían”.

 

“Cuando uno cuenta con una empresa como Cóndor que felizmente ha invertido mucho en ingeniería – yo creo que Ascensores Cóndor es la empresa que más dinero puso en su sector de I + D-, entonces simplemente alcanza con que nos pasen las medidas y nosotros buscamos el proceso, fabricamos todo, lo ubicamos en una caja toda cerrada y se lo enviamos o lo vienen a buscar, como deseen”.

 

Pablo Gerez, Gerente de Ventas que hizo una gestión impecable de posicionamiento en el interior, donde Cóndor logró un avance muy importante en los últimos 3 años, acota que “para que se entienda mejor el tema de la ingeniería, todo ese desarrollo que hace Cóndor es porque tiene el soporte único para hacerlo. La diferencia es que otras empresas les entregan las guías o la cabina y se tiene que arreglar el ascensorista con las dificultades. Nosotros le mandamos todo a medida de acuerdo con el pedido que nos hace. Es como un mecano, lo arman y queda perfecto. Una vez que los instaladores prueban nuestro producto y ven que tiene regulación y que todo funciona, vuelven a comprar porque además de la relación de precio-calidad, tienen un producto bueno con toda la ingeniería incorporada y eso es algo que muy pocos ofrecen”.

 

Juan Luis Sánchez nota que ahora los empresarios instaladores de Capital están evolucionando comercialmente y valoran más su tiempo. “Todo el tiempo que antes les insumía ir a comprar, armar, ver cómo quedaba, ahora tienen la posibilidad de utilizarlo para ir a vender, ver cómo va su negocio, o simplemente dedicarlo para hacer sus propias cosas. Y la variedad que ofrecemos no sé si muchas empresas pueden igualarla”.

 

“La novedad es que nosotros ahora estamos apuntando al kit, a vendérselo al ascensorista de cualquier punto del país, sea la Capital, el Gran Buenos Aires o el Interior, a todos en las mismas condiciones para que ellos instalen. No competimos con ellos, queremos ser proveedores de los ascensoristas. La idea es ofrecerles un producto fácil de montar y sin problemas de mantenimiento. Con nuestro respaldo, garantía y nuestra respuesta inmediata”.

 

“A nosotros nos están comprando constructoras. Literalmente. Mirá la facilidad o la versatilidad que ven las constructoras que nos dicen yo te compro el kit, y yo me arreglo con el montaje, porque saben que atrás hay una marca, que es un producto confiable, que no tiene cautivo a nadie, usamos insumos que están en el mercado, lo puede mantener cualquiera.

 

La idea es en gran parte esa: que los colegas ascensoristas no dejen de consultarnos. Recibirán el mismo tratamiento y precio competitivo que se les da a nuestros representantes en el interior en cuanto al producto y al servicio.

 

Le ofrecemos al ascensorista el kit para que él lo instale y lo mantenga”.

El equipo de profesionales

 

“Una de las cosas que quiero destacar, recalca Sánchez, es que uno de los motivos por los cuales Cóndor se sigue destacando, es el equipo de profesionales que tenemos en la empresa. Nosotros no escatimamos recursos en invertir en personal capacitado y no sólo tenemos personal que está con nosotros  hace muchos años, sino que hemos incorporado personal nuevo capacitado, idóneo y comprometido no sólo con la empresa sino con este mundo del ascensor que tiene una cierta magia que atrapa.  Eso hace a la transformación y la modificación que hace como resultado el haber tenido y sostenido gente con este perfil, esta orientación. Una de esas nuevas incorporaciones profesionales es Daniel Barnade, quien desde hace dos años está haciendo la coordinación general de la empresa. Es un contador muy versátil a la hora del trabajo en equipo y en la maximización de cada área”.

 

La empresa le ha dado a la gente la oportunidad de crecer. Es una combinación de gente que tiene la idea de aportar ideas que se vierten en las reuniones de trabajo que se hacen cada 15 días y donde cada uno se percata de los ajustes que debe hacer en su tarea. No han despedido personal en la crisis, hoy son 160 empleados. Tienen muy buen vínculo con el sindicato y eso por una política de dirección: la empresa cuida a los empleados. En esta nueva etapa comenta Barnade “hay un plan general de crecimiento, un plan de negocios, están segmentadas las unidades de negocios, hay una visión dentro de lo que es la administración de lograr otros resultados, estamos enfocados en resultados cuantitativos y cualitativos, para llevar a la empresa a otro nivel. Estamos apuntando a un nivel que esté por encima de la media del mercado, ser el número 1 de fabricación de ascensores en el país y crecer en el mercado, a ese lado apuntamos. Tenemos un apoyo enorme de la dirección en las decisiones que estamos tomando, que son consensuadas y eso nos permite ir apuntalando en producción, en comercial, en administración, inclusive en publicidad e inversiones nuevas”.