Una Obra monumental: Mirador Cabo Corrientes: Una ciudad dentro de otra

By 24 agosto, 2017Reportajes

Sobre un terreno privilegiado de 10.000 m2, con 550 departamentos, 271 cocheras, 45 locales comerciales, piscina, gimnasio, jardines y gigantescos patios, se erige este conglomerado habitacional, orgullo de la ciudad de Mar del Plata, la mayor ciudad turística de Argentina. Producto emblemático de la febril construcción de torres que eclosionó en la ciudad durante la década de los ‘70, y que cambió la fisonomía del ejido urbano, el edificio Mirador Cabo Corrientes no se ha quedado en el tiempo, y desde hace años ha ido incorporando tecnologías de avanzada que lo acercan al grupo de los denominados “edificios inteligentes”.

Este edificio marplatense está formado por cuatro torres, dispuestas radialmente, de 17 pisos y dos subsuelos de cocheras. Cada torre cuenta con una batería de tres ascensores de 19 paradas. El Consorcio es de una magnitud tal que cuenta con una administración propia, dedicada exclusivamente a su gestión.

 

“El edificio Mirador Cabo Corrientes ha ido cambiando, y el Consejo de Propietarios siempre se ha caracterizado por ser muy activo, pues sus miembros tienen mucho impulso por mejorarlo constantemente, darle trascendencia, modernizarlo”, quien así se expresa es Eliana Pérez, actual administradora de un complejo que supera la definición de edificio; le cabe mejor la de un monumental mini-centro urbano ubicado en la costa marplatense, que ya fue singular desde su diseño, gestado en la imaginación de su genial proyectista, la Arquitecta Débora di Veroli.

 

Eliana Pérez nos comenta que el edificio, erigido en 1970, se llena de turistas en verano y su población decrece en invierno, cuando sólo lo quedan los residentes permanentes que desafían al frío de la “Perla del Atlántico”. “El edificio se vuelve una ciudad en verano –comenta la administradora- con 3000 o 4000 personas conviviendo en el edificio”.

 

Participa de la entrevista el Sr. Juan Luciano Coluccio, titular de la empresa de ascensores ETICA S.R.L., -quien desde 1996 tiene la gran responsabilidad de mantener en perfecto funcionamiento el sistema de 12 ascensores de esta comunidad- y manifiesta que “durante el verano, cada ascensor hace entre 2.700 y 3.­000 viajes diarios. Con ese flujo de movimiento, hubo veranos, antes de modernizar los ascensores, en que tuvimos que destinar una guardia permanente en el edificio para resolver inconvenientes que surgían de un uso tan intensivo. Con la modernización de los equipos esta situación se resolvió y no ha sido necesario desde entonces destinar esos recursos, porque los inconvenientes disminuyeron drásticamente”.

 

“Quiero destacar que 18 años después de haber sido colocados, los controles Automac A6600 siguen funcionando como el primer día. Sólo hubo que cambiar algunos elementos periféricos, por desgaste natural. Haciendo una pequeña cuenta, cada ascensor tiene en enero unos 90.000 arranques y promediando el año cada ascensor llega a los 450.000. Si pensamos que se trata de 12 ascensores, en 18 años son millones los arranques que han tenido estos controles. Han brindado servicio a 550 departamentos con sus habitantes, mudanzas, proveedores, pintores y albañiles. Y así y todo, los ascensores siguen funcionando sin problemas. Entonces hablamos de un buen material y un mantenimiento preventivo eficaz”.

 

Juan Coluccio comenzó en 1996 a brindar el servicio de Mantenimiento del Mirador Cabo Corrientes, que para aquella época ya había iniciado un profundo proceso de mejoramiento edilicio y puesta en valor, del que la empresa tomó la posta con respecto a los ascensores.

 

“Por suerte, y para bien del edificio, comenta Coluccio, había entrado un Consejo Directivo profesional multi-disciplinario, que se puso el edificio al hombro. En un primer momento comenzamos por mejorar el desempeño de toda la parte mecánica existente, a poner en funcionamiento los sistemas de seguridad que se encontraban anulados y poner en marcha ascensores que se encontraban parados de hacía tiempo. Trabajamos sobre los equipos originales de cuando se construyó el edificio: los controles eran equipos de dos velocidades de marca EDA, y con el correr de los años habían sufrido desgastes importantes en gran parte de sus sistemas. Pusimos en condiciones esos controles y las máquinas motrices, que aún siguen siendo las originales, de marca Jone, con motores Sicem. Años más tarde, empezamos a modernizar los ascensores, instalando controles electrónicos Automac, modelo A6600, que era el control de ascensores más avanzado en ese tiempo. Teniendo proyectado el futuro del edificio, los pedimos preparados para comandar futuras puertas automáticas y con supervisor en la recepción de planta baja, con el objetivo de tener todo el edificio con alta tecnología. Dado el gran tamaño de la obra, planificamos su realización en etapas: comenzamos modernizando dos ascensores por año y al poco tiempo, viendo el resultado que daban los equipos modernizados, el proceso se aceleró; después empezamos a instalar puertas automáticas en las cabinas y luego colocamos las puertas automáticas en planta baja. Hace tres años empezamos a reemplazar las 192 puertas de piso por puertas automáticas Fermator de acero inoxidable, hechas a medida, provistas por H. Trimarchi S.R.L. Hicimos al principio un ascensor en cada una de las torres, para que todos pudieran ver cómo quedaba el trabajo”.

 

“Y que los propietarios pudieran ver cómo se aplicaba el dinero que se les requería para este esfuerzo”, acota Eliana Pérez.

 

“Obviamente era más fácil hacer el esfuerzo de una vez en una sola torre, -nos dice Coluccio- pero las otras tres torres se hubieran sentido postergadas, sin ver las mejoras”.

 

“Ahora estaremos completando para fines de agosto las Torres 1 y 2, poniendo las puertas en los dos ascensores restantes y esperamos tener a mediados de noviembre la torre 4 finalizada. La torre 3 ya se finalizó el año pasado. Venimos ejecutando un plan de trabajo a largo plazo, que se va cumpliendo en tiempo y forma”.

 

Nos señala Juan Coluccio que los ascensores del Mirador Cabo Corrientes fueron inspeccionados por la Municipalidad en siete ocasiones: …“no sólo inspeccionaron el Libro de Mantenimiento, también realizaron las inspecciones técnicas reglamentarias con todos sus protocolos y ensayos correspondientes.”

 

“Para fin de año esperamos ver finalizado este trabajo tan significativo que, además, valorizará mucho más las propiedades y le dará a los consorcistas mayor seguridad en el uso de los ascensores. Es un avance muy importante” – manifiesta Eliana Pérez.

 

“Este edificio no es común -añade Juan Coluccio- no sólo es un emblema de la ciudad, fue el primer consorcio de propietarios en certificar Normas IRAM 65006 otorgadas a la excelencia administrativa y al sistema de cobro de expensas comunes; es lo que tiene este edificio, la gente pasa por la calle, lo ve por fuera pero no adivina todo el mundo organizativo que se mueve en su interior”.

 

Eliana Pérez destaca que la inquietud de aplicar para las normas IRAM data de asambleas del año 1994 y que desde esa época se trabajó para poder llegar a certificar. La gestión actual sigue los pasos de los Consejos directivos anteriores, en el sentido de pensar en revalorizar de forma permanente los activos del Mirador Cabo Corrientes. La administradora agradece el apoyo de todos los proveedores que la acompañan en todo momento, con seriedad y cumplimiento.

 

Un poco de historia

El edificio Mirador Cabo Corrientes es el único edificio argentino construido sobre un cabo. Frente al afloramiento rocoso de Cabo Corrientes, que es la culminación del sistema de Tandilia en la costa marplatense, se encontraba hasta fines de la década de 1960 un gran terreno de planta irregular y marcada pendiente, con 9347 m2 de superficie. Éste predio fue adquirido por el empresario de la construcción Domingo Fiorentini, que proyectó allí un complejo de viviendas de veraneo con privilegiadas vistas de la ciudad, el acantilado y el mar.

 

Para aprovechar al máximo el frente convexo al océano, con el cual contaba el terreno, la arquitecta Débora Di Veroli —quien contó con la colaboración del arquitecto Domingo Raffo y asesoramiento en estructuras del ingeniero César Cabaleiro— ideó cuatro volúmenes de 17 pisos dispuestos de manera radial, y unidos en un extremo por un sector de forma semicircular. Di Veroli realizó el proyecto y dirigió las obras que estuvieron a cargo de la constructora de Fiorentini, quien además se hizo cargo de la venta y administración de los departamentos. El diseño en varias torres permitió la construcción e inauguración del Mirador en etapas.

 

Cuenta la leyenda, que el constructor pretendía levantar las cuatro torres independientes entre sí, criterio que se oponía a la idea de la Arquitecta Di Veroli. Por lo tanto, la arquitecta la noche anterior a la presentación del proyecto, dibujó a mano alzada su visión y lo hizo en forma tan perfecta, que por la mañana, gracias al boceto, su proyecto fue aprobado por unanimidad.

 

Desde el momento mismo de su construcción el edificio se incorporó al paisaje marplatense, convirtiéndose en un ícono de la ciudad. Los esfuerzos mancomunados de todos los que aman este edificio van dirigidos a que su vigencia continúe a través de las décadas.

 

Una empresa de ascensores llamada ETICA S.R.L. (Recuadro)

ETICA, la empresa de mantenimiento e instalación de ascensores, es la concreción del proyecto de su titular, Juan Luciano Coluccio que, formado en empresas de ascensores de Buenos Aires y con el bagaje de toda una familia de ascensoristas, estaba destinado a fundar su propia empresa en su ciudad natal, Mar del Plata.

 

“Yo fui a trabajar y a formarme en Buenos Aires en la década del 70, rememora Coluccio, luego regresé a Mar del Plata a continuar trabajando en mi pasión: los ascensores. Finalmente, con mi mujer, Celia Bisonni, iniciamos nuestro emprendimiento: el 1o de mayo de 1999 fundamos ETICA. El nombre lo elegimos para destacar lo más fuerte que tenemos, que son los valores y los principios con que nos regimos en el trabajo y en la vida. Nuestro slogan es “ETICA, una empresa que hace honor a su nombre”.

 

“Quisimos –continúa- desde el inicio, que los principios de honestidad, integridad, prácticas de negocio justas, responsabilidad con la sociedad, comportamiento profesional, respeto y trato cordial se convirtieran en las ideas rectoras para toda nuestra actividad, orientándola a favor del cliente para brindarle un servicio mejor y más seguro”.

 

“Con estos principios fundamentamos nuestras acciones, con la convicción que éste es el camino por el que nuestra organización va a conseguir su propósito, contribuyendo al bien de sí misma y del conjunto de la sociedad.”

 

“Esa determinación se ha transmitido a todos los que conforman ETICA, de tal manera que hemos conformado un equipo que se empeña en ofrecer una atención personalizada y soluciones acordes a las necesidades del cliente”.

 

“En ningún momento perdemos de vista que nuestro trabajo consiste en mantener vehículos de transporte vertical y que velamos por la seguridad de las personas que los utilizan.

 

“Contamos con personal que nos ha acompañado y colaborado en la conformación de la empresa como el caso de Manuel de Don Pedro quién hoy en día es el responsable del área Administrativa. A lo largo de los años se han ido sumando colaboradores en todas las áreas, y hoy conforman el sólido plantel de nuestra empresa”.

 

Cuando se refiere al inicio de la empresa, Coluccio no olvida a quienes lo apoyaron- “tengo que destacar que hubo proveedores que nos ayudaron mucho en nuestros comienzos, sobre todo en un caso particular, que al saber que habíamos fundado ETICA, nos envió a la semana un camión lleno de mercadería: cables de acero motriz, patines retráctiles, cerraduras, rollos de mangas de comando; para que tuviéramos material para trabajar. De esos gestos uno no se olvida, fueron incondicionales y nuestro agradecimiento es eterno”.

 

“En la misma línea, -agrega- recibimos la confianza de muchos clientes que apostaron a nuestro proyecto; eso significó para nosotros una muestra que el camino elegido era el correcto y nos dio impulso para continuar. Hoy en día, estamos orgullosos de haber construido relaciones a largo plazo con nuestros clientes”.

 

Es de destacar la participación de Coluccio en las actividades institucionales del sector a través de la Cámara de Ascensores de Mar del Plata; y por ello agrega “yo estoy en la Cámara desde 1985, y a partir del ’90 integro la Comisión Directiva; hace 12 años que soy el Tesorero de la entidad. También, soy uno de los representantes ante el Comité Permanente de Seguridad para Ascensores a nivel nacional y ante la Federación de Asociaciones y Cámaras de Ascensores de la República Argentina (F.A.C.A.R.A). Así mismo, desde 2014 soy el Tesorero de F.A.C.A.R.A. Creo firmemente que el trabajo conjunto de las empresas dentro de las cámaras es lo que hará que el sector crezca y llegue a los estándares de calidad que realmente necesitamos. Con la Cámara de Ascensores de Mar del Plata hemos logrado avances importantes como la promulgación de ordenanzas dedicadas a ascensores, las cuales son consideradas como un modelo a seguir por otras entidades para sus respectivas jurisdicciones, pero nuestro objetivo como cámara y como federación es lograr unificar la reglamentación con una Ley Nacional del Transporte Vertical”.

 

Hablando acerca de la actualidad de la empresa nos comenta que ETICA es una pyme familiar en la que trabajan 15 personas, incluidas sus hijas, y destaca que el personal se ha formado y capacitado dentro de la empresa. Esta estructura creció en función de los clientes que hasta el día de hoy suman unas 400 máquinas. Además, expresa “no sólo hemos crecido en cantidad de clientes, sino también el alcance geográfico de nuestros servicios: atendemos en ciudades como Pinamar, Cariló, Balcarce, Bahía Blanca, Miramar, Tandil y Azul”.

 

Consultado acerca de los proyectos, Juan nos cuenta: “Tenemos muchos: nos estamos expandiendo. Arrancamos con una nave de 300 m2 y hoy la hemos llevado a 490 m2. Estamos ampliando las oficinas técnicas y de administración, creando espacios nuevos para la atención de nuestros clientes, un showroom, vestuarios, sala de reuniones y áreas para desarrollo técnico. Estamos creciendo y armando la estructura que nos permita adaptarnos a las nuevas tecnologías”.

 

“Nuestra confianza en el valor humano es lo que hace que amemos tanto esta profesión: es encontrar gente que atraviesa la barrera proveedor-cliente, empleado-empleador, consorcio-empresa y se convierten en amigos, parte de la familia de ETICA”.